La plata de diez seleccionados quedó atrapada; la APF borra a Ueno de sus redes
El Banco Central disolvió Ueno el martes y los ahorros de diez seleccionados quedaron atrapados. La APF lo sacó de sus publicaciones, pero el Defensores del Chaco mantiene el nombre y el contrato de US$ 12 millones sigue.
El Banco Central intervino y disolvió Ueno Bank el martes. Diez seleccionados quedaron con su plata atrapada y piden que el Gobierno y la Justicia actúen. Ese es el hecho que ordena la semana. No se trata de un club ni de un partido: se trata de ahorros personales y de un banco que, al mismo tiempo, paga el rally, puso su nombre en el estadio y tiene un contrato de US$ 12 millones con la APF. El deporte paraguayo no solo pierde un patrocinador: pierde una pieza de su financiamiento.
El Comité Olímpico ya avisa que hay que buscar otros patrocinadores. La razón es concreta: Ueno paga US$ 3.900.000 por edición del rally y sus fondos están congelados por hasta 15 días, según el material publicado. La APF, mientras tanto, sacó a Ueno de sus publicaciones del Clausura 2026. Pero el Defensores del Chaco mantiene el nombre y la publicidad del banco, y el contrato de US$ 12 millones sigue. Ahí está el contraste: se borra el logo de las redes, no del estadio ni del contrato.
No se sabe si ese contrato tiene cláusulas de salida anticipada, si los pagos quedaron suspendidos o qué pasa con la publicidad mientras dure la resolución del BCP. Son preguntas que debería responder la APF, no por curiosidad: porque el fútbol vive de esos ingresos y porque cualquier club que firma un patrocinio necesita saber qué pasa cuando el patrocinador entra en resolución. La información no es un lujo para periodistas; es una condición para que los socios y los jugadores entiendan el piso financiero que tienen.
Los diez seleccionados no son un cartel. Son ahorristas. Su plata quedó atrapada en un banco que el Banco Central puso en proceso de resolución por falta de solvencia. El BCP actuó el martes; ahora el Gobierno y la Justicia tienen que decir qué activos quedan, cómo se protege a los ahorristas y en qué plazo. No alcanza con pedir castigo a los responsables: hay que mostrar el camino legal y el dinero disponible. Si no hay respuestas, la confianza se rompe igual que el banco.
El deporte no es solo la pelota. Es la cancha, el torneo, el sueldo del que atiende en el club, el viaje del equipo juvenil. Cuando un banco cae, la discusión pública se queda en el logo y no llega a la infraestructura. El Defensores del Chaco con el nombre de un banco disuelto es la foto más visible, pero no la única: el Comité Olímpico ya avisa que hay que buscar otros patrocinadores y la APF ya borró publicaciones. ¿Qué cláusulas de control tiene el contrato de US$ 12 millones? ¿Quién lo firmó? ¿Hasta cuándo se mantiene la publicidad?
La salida no puede ser borrar el nombre del banco en las redes y dejarlo en el estadio. La APF tiene que explicar el contrato; el Banco Central, el proceso de resolución; el Gobierno y la Justicia, la protección de los ahorros. Los diez seleccionados hicieron lo que corresponde: reclamar. Ahora falta que los que manejan el fútbol y la plata que pasa por el fútbol contesten con documentos. Mientras eso no pase, el estadio seguirá con el nombre de un banco disuelto y la APF con el logo borrado. ¿Quién responde por los ahorros y quién por el contrato de US$ 12 millones?
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