Cartera de préstamos del IPS llega a G. 3,47 billones: 77% de las operaciones son de jubilados
La cartera creció 6,8% en un año, impulsada por los jubilados y pensionados, mientras el rendimiento promedio bajó; los datos no permiten evaluar la calidad crediticia ni concluir que exista un aumento del riesgo de incumplimiento.

La cartera de préstamos del Instituto de Previsión Social (IPS) alcanzó los G. 3,47 billones en agosto de 2026, un 6,8% más que un año antes. El crecimiento fue explicado por los créditos a jubilados y pensionados, que pasaron de G. 2,105 billones a G. 2,313 billones, una expansión cercana al 9,9%, según el análisis de MF Economía e Inversiones difundido por ABC Color.
Los préstamos a funcionarios, en cambio, pasaron de G. 1,151 billones a G. 1,164 billones, un 1,1%. El resultado es un cambio en el peso de cada segmento dentro del capital prestado: los jubilados y pensionados representaban alrededor del 64,7% de la cartera en agosto de 2025 y ahora concentran cerca del 66,5%, es decir, dos tercios del dinero colocado. Los funcionarios quedaron con el tercio restante.
La concentración es aún mayor si se mira la cantidad de operaciones. De 48.722 créditos en agosto de 2025 se pasó a 50.956 un año después, un 4,6% más. Los jubilados y pensionados suman 39.481 operaciones y los funcionarios 11.475, lo que mantiene la proporción en 77% y 23% respectivamente. Como el saldo creció más rápido que el número de créditos, el monto promedio por operación subió de unos G. 66,8 millones a unos G. 68,2 millones.
El dato que el propio análisis subraya es el rendimiento: la cartera se agrandó, pero su rendimiento promedio bajó levemente, de 11,32% a 11,26%, una diferencia de 0,06 puntos porcentuales. El plazo promedio se mantuvo sin cambios en 8 años. Es decir, el IPS administra un volumen creciente de recursos colocados a largo plazo con una rentabilidad promedio apenas menor.
Lo que las cifras no dicen también importa. El material advierte que los datos compartidos no incluyen información sobre morosidad, atrasos, previsiones, garantías ni pérdidas esperadas, por lo que no permiten evaluar la calidad crediticia de la cartera ni concluir que exista un aumento del riesgo de incumplimiento. Según el análisis, una evaluación completa exigiría complementar estas cifras con indicadores de desempeño y riesgo.
Otro punto que el informe pide leer con cautela es el salto en dólares: el saldo pasó de unos US$ 444 millones a unos US$ 589 millones entre agosto de 2025 y agosto de 2026. Buena parte de esa variación responde al tipo de cambio de referencia utilizado, que pasó de G. 7.327,49 a G. 5.903,37 por dólar.
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