₲ 27.000 millones para el hospital de Caacupé; el baño de mujeres, sin servicio
Una semana después del anuncio presidencial de inversión, los usuarios del principal centro asistencial de Cordillera denuncian orina acumulada, inodoros sucios y un sanitario femenino fuera de servicio. En el IPS, una paciente con esclerodermia fue 12 veces y sigue sin su medicamento de ₲ 2.700.000 la caja.
Doce veces fue al IPS. Doce veces volvió sin el medicamento. La paciente tiene esclerodermia, una enfermedad crónica y autoinmune, y la caja que necesita cuesta ₲ 2.700.000. En la farmacia del Instituto no está. Los cupos diarios se agotan a media mañana y no es solo su caso: faltan fármacos para enfermedades crónicas y autoinmunes. Una persona que convive con una enfermedad que no se cura no puede depender de llegar antes que otros a una ventanilla.
El mismo Estado que no tiene esa caja anunció, hace una semana, una inversión de ₲ 27.000 millones para el hospital de Caacupé. Una semana después, los usuarios del principal centro asistencial de Cordillera denuncian orina acumulada, inodoros sucios y un baño de mujeres fuera de servicio. Puede que la inversión anunciada sea necesaria y hasta urgente: hay hospitales que necesitan obras. Pero mientras esa plata no se convierta en un sanitario que funcione y en una farmacia con stock, el anuncio no le cambia el día a nadie. Queda por saber en qué se va a ejecutar ese monto, con qué contrato y en qué plazo.
En San Ignacio, los padres de una niña de 12 años fallecida reclaman respuesta al director del hospital. La fiscala Teresa Martínez aguarda la necropsia, con un plazo de 8 a 15 días, para definir cómo sigue la causa. La madre denuncia 15 ml de sedante y el uso de tramadol en la menor: eso es lo que ella sostiene y es la investigación la que tiene que establecer qué pasó. Lo que sí se puede decir es simple: cuando muere una criatura en un hospital público, los padres no deberían tener que perseguir a nadie para que les expliquen.
Y está la otra punta: los que atienden. Más de 20 sindicatos del Ministerio de Salud exigen un reajuste de 50% después de diez años sin aumento. Según los gremios, el ajuste requiere unos USD 140 millones, y si no hay mesa de diálogo advierten con huelga general. No es un capricho: un médico que lleva una década con el mismo salario sostiene el servicio con su tiempo y con su bolsillo. Pero la cifra pone la pregunta donde corresponde: ¿de dónde sale la plata? ¿Los ₲ 27.000 millones de Caacupé y los USD 140 millones del reajuste están en el mismo presupuesto o en dos relatos distintos?
La salud pública no se mide en anuncios ni en actas. Se mide en una caja de ₲ 2.700.000 que está o no está, en un baño que abre o no abre, en una necropsia que llega en 8 días o en 15, en una mesa de diálogo que se sienta o no se sienta. Todo lo demás es comunicación.
Por eso las preguntas son concretas y tienen destinatario. Al IPS: ¿cuándo va a estar disponible el medicamento para la esclerodermia y cuántos pacientes crónicos están hoy sin su tratamiento? Ese número no lo tenemos y lo pedimos. Al Ministerio de Salud: ¿en qué se van a ejecutar los ₲ 27.000 millones del hospital de Caacupé, la obra incluye el baño de mujeres y con qué fecha? ¿Cuándo se sienta la mesa de diálogo con los gremios: antes o después de la huelga? Al Ministerio de Hacienda: ¿los USD 140 millones del reajuste están previstos en el presupuesto o no están en ningún lado? Mientras esas respuestas no lleguen, la paciente va a seguir yendo al IPS. Y va a seguir volviendo sin su caja.
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