BCP sube a 5% la previsión de crecimiento mientras la confianza del consumidor lleva seis meses en pesimismo
La economía crece por encima de su potencial, pero el consumo débil, la informalidad de más del 60% y la desconfianza en las cuentas fiscales explican por qué las familias no lo sienten.

El Banco Central del Paraguay (BCP) aplicó un segundo ajuste al alza a su proyección de crecimiento para 2026 y la llevó del 4,5% al 5%. El mismo BCP, a través de su encuesta, registra que el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) se mantiene en zona de pesimismo en setiembre y por sexto mes consecutivo, tanto en la percepción de la situación actual como en la de corto plazo.
El economista Humberto Colmán, ex viceministro de Economía y ex miembro del directorio del BCP, sostuvo que la proyección está respaldada por los datos de actividad: un repunte del 5,7% al mes de setiembre y una recuperación del crecimiento en el tercer trimestre, tras la contracción del segundo. Según explicó, el dinamismo proviene de las manufacturas, la generación de electricidad y servicios como el comercio. A la par, advirtió señales de menor dinamismo en el consumo, la inversión y las exportaciones primarias.
El escenario se da tras un repunte del 6% del PIB en 2025, por encima del potencial. Colmán consideró que existen perspectivas favorables para cerrar el año incluso ligeramente por encima del 5% proyectado en el Informe de Política Monetaria del BCP, aunque reconoció que mantener ese dinamismo en 2027 será más desafiante.
"El crecimiento económico y la baja inflación son resultados favorables, pero sus beneficios no llegan de manera uniforme a las familias", afirmó Colmán. El economista explicó que la menor inflación permitió recuperar poder adquisitivo de los trabajadores, pero esa mejora parece insuficiente para impulsar el consumo: el Estimador Cifra de Negocios (ECN) más reciente muestra un avance de apenas 1,6% en supermercados y las compras con tarjetas presentan señales de estancamiento.
Colmán atribuyó esa brecha a la baja productividad y a la informalidad. Citó datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) según los cuales la informalidad laboral afecta a más del 60% de los ocupados en Paraguay.
Sobre lo que debería hacer el Gobierno, el economista consideró fundamental recuperar la confianza en las instituciones, para el consumo y para la inversión. Planteó fortalecer la credibilidad de las cuentas fiscales, ordenar los pagos pendientes, mejorar la eficiencia del gasto con un presupuesto de mejor calidad y establecer un programa creíble para reducir el déficit fiscal. También mencionó que las recientes controversias sobre las condiciones tarifarias para las grandes inversiones, la supervisión bancaria y las decisiones sobre concentración de recursos públicos en el ámbito financiero generan incertidumbre.
Entre los riesgos, Colmán señaló la debilidad del consumo y la inversión, la pérdida de competitividad asociada a la apreciación cambiaria y un escenario internacional de tasas elevadas. En el ámbito interno, ubicó como principal riesgo el deterioro de las cuentas fiscales, que podría afectar la confianza y encarecer las condiciones de financiamiento.
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