Roya en lotes de soja y floración adelantada: el rinde puede caer a 2.000 kg/ha
La campaña entra en su tramo decisivo con la enfermedad ya detectada en lotes comerciales y sin una cifra de hectáreas comprometidas sobre la mesa.

La roya ya apareció en lotes comerciales de soja y la floración se adelantó por la humedad y las temperaturas bajas, poco habituales para esta etapa. El pronóstico del ingeniero agrónomo y fitopatólogo Wilfrido Morel, de Fito Lab Paraguay, es que las plantas entren antes en la fase reproductiva con menor desarrollo, menos nudos y, por lo tanto, menos vainas. El rinde, estima, podría quedar en el nivel de una soja zafriña: entre 2.000 y 2.500 kilos por hectárea. Cuántas hectáreas están en esa situación es una pregunta que el propio especialista deja sin responder.
"La lluvia en agricultura es buena, pero cuando se dan excesos el efecto puede ser muy negativo. Se genera un ambiente que favorece el establecimiento de patógenos de importancia económica considerable", explicó Morel. Los días nublados encadenados y un suelo que no termina de secarse dejan la humedad atrapada entre las hojas; a medida que el cultivo gana área y masa foliar se forma dentro del lote un microambiente propicio para las enfermedades de fin de ciclo y las manchas foliares. La soja es el cultivo más expuesto, pero el fitopatólogo menciona también algunos maíces de verano y otros rubros.
Sobre la roya, el diagnóstico es que la enfermedad no llega de cero: "Ya apareció en rastrojos. Además, siempre hay plantas guachas que quedan al costado de las rutas. La enfermedad siempre está presente", advirtió. La presión, según su lectura, irá en aumento con el correr de las semanas.
El otro dato llamativo está en el calendario de la planta. "Al entrar antes de lo previsto en la fase reproductiva, las plantas van a tener un menor desarrollo y menor número de nudos, y eso va a repercutir en la productividad del cultivo", señaló. La cadena es directa: cada flor da origen a una vaina y cada vaina da los granos que se van a cosechar, de modo que un arranque anticipado y con menos porte se traslada a la balanza.
El margen de acción, sostiene, es más corto de lo que el productor suele suponer. "En un período mínimo de 12 a 15 días la enfermedad ya se estableció, y el productor ya no tiene chances de controlarla", alertó. De ahí la recomendación de Fito Lab de no esperar la floración: los ensayos de la empresa ubican entre las etapas V4 y V6 el punto de equilibrio para la primera aplicación. "Si espera a la floración, ahí ya está perdiendo el productor. El manejo debe realizarse a partir de la etapa vegetativa temprana, para no permitir que la enfermedad se establezca en el cultivo. Acá no hay lugar para especular", enfatizó.
El clima tampoco ofrece un escenario cómodo si cambia de golpe: "Las altas temperaturas pueden producir aborto de flores o incluso caída de vainas cuando se forma el grano. Ambos extremos no ayudan", sostuvo. Con roya en los lotes, floración adelantada y pocas señales de cambio, la diferencia entre una campaña normal y una de rinde zafriña puede definirse en las próximas semanas. Lo que el material no aporta es la magnitud del problema: ni superficie afectada ni valor económico de la pérdida. "No sabría decir cuántas hectáreas podrían verse afectadas", reconoce el especialista.
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