Una columna de opinión plantea que el Estado y el individuo no son lo mismo
El autor, identificado como presidente del Centro de Estudios Sociales, sostiene que la idea de que 'el Estado somos todos' es una fábula y defiende una visión del individuo como sujeto de derechos anteriores al Estado.

Una columna publicada en La Nación aborda la relación entre el Estado y el individuo a partir de una pregunta planteada por un asistente durante una conferencia sobre el tema. Según relata el autor, la persona le señaló que no existe enfrentamiento entre ambos conceptos, ya que el Estado sería el resultado de lo que las personas deciden y, por lo tanto, todos serían el Estado.
El autor de la columna respondió que esa idea corresponde, en sus palabras, a 'la fábula del estatismo colectivista' y afirmó que, tanto en términos teóricos como prácticos, el Estado y el individuo no son equivalentes. Describió al Estado como 'una organización política coercitiva conformada por personas que actúan en nombre de otros pero no necesariamente responden a sus representados'.
En su exposición, sostuvo que el origen histórico del Estado no respondió a un consenso o acuerdo basado en el consentimiento de las partes, sino que fue resultado de la violencia ejercida por un bando que se impuso sobre otro que también buscaba el poder. Añadió que la burocracia surgida de ese proceso, tras repartirse los recursos de sus adversarios vencidos, buscó progresivamente hacerse de más recursos, lo que dio origen a los impuestos.
El autor calificó al Estado como un colectivo fundado en la coerción, con capacidad de ejercer violencia contra quienes se le oponen. Sostuvo que el cobro de impuestos y otros mecanismos extraen recursos incluso de las personas más pobres, lo que a su juicio genera desempleo y bajos ingresos, además de menor inversión y calidad de vida al reducir el ahorro disponible.
En contraste, definió al individuo como 'el ser humano soberano con derechos inalienables y anteriores al Estado', entre los que mencionó la vida, la libertad y la propiedad. Consideró que la naturaleza racional de las personas las lleva a cooperar con otros bajo el principio de no agresión y el derecho a la legítima defensa.
Al cierre de la conferencia mencionada en la columna, el autor invitó a los asistentes a manifestar su posición sobre esta dicotomía entre el Estado y el individuo. Según su relato, la respuesta fue casi unánime a favor de la postura que él mismo planteó, lo que consideró un avance, aunque señaló que 'falta mucho por hacer' en ese debate.
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