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7 de octubre de 2026 · 06:07 p. m.· Con información de ABC Color
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Rusia planea destruir la generación eléctrica ucraniana y aislar sus centrales nucleares, según documentos interceptados

Los cortes de luz ya volvieron a algunas zonas del país tras los últimos ataques rusos; expertos y autoridades locales advierten que el estado de las defensas aéreas, más que el del sistema energético, decidirá si la red sobrevive al invierno

Imagen de contexto, no corresponde a los hechos relatados · Vladyslav Puzyrov / Pexels

Los cortes de electricidad han regresado ya a algunas zonas de Ucrania después de los últimos ataques rusos contra el sistema energético. Según documentos internos de Moscú interceptados por la inteligencia ucraniana, Rusia planea destruir las capacidades de generación, transmisión e importación de electricidad de Ucrania y aislar sus centrales nucleares de la red nacional.

El experto en energía del Centro Razumkov de Kiev Volodímir Omelchenko declaró a EFE que estos planes no son una novedad, pero que la actual superioridad aérea que le dan a Rusia sus drones de motor a reacción y las carencias ucranianas en materia de defensa antibalística incrementan los riesgos para millones de ucranianos. "Los ataques contra subestaciones clave cerca de las tres plantas nucleares bajo control ucraniano son la mayor amenaza debido al riesgo de que deje de funcionar equipamiento que no está diseñado para hacer frente a este tipo de emergencias", alertó. Añadió que el estado de las defensas aéreas, y no el del sistema energético, es el factor principal que decidirá si la red ucraniana sobrevive al invierno. En el peor de los casos, Europa se enfrentaría a la llegada de millones de refugiados.

Para Vasil Novachok, vicealcalde de Jmelnitski, una ciudad de 300.000 habitantes situada a cien kilómetros de una de las tres plantas nucleares que conserva Ucrania, si Rusia logra aislar las centrales nucleares el país tendrá "un apagón muy largo". Las autoridades locales consideran la descentralización del sistema energético como la clave para resistir cuando las temperaturas bajen de cero y haya cortes de suministro. En Jmelnitski, un muro de hormigón rodea la unidad de cogeneración junto a una sala de calderas, donde un sistema de bombas y motores suministra agua caliente a los radiadores de centenares de bloques de pisos. Según el vicealcalde, veinticinco de estas unidades queman gas para generar electricidad, lo que permite a las calderas operar cuando no tienen conexión al sistema eléctrico y produce un excedente que ayuda a mitigar los apagones. La red, parcialmente financiada por donantes extranjeros durante los primeros cuatro años de la invasión, hace que los resistentes tengan calefacción aun cuando el suministro de las plantas nucleares se interrumpe por los ataques rusos.

"Queremos instalar más máquinas de este tipo para hacer el sistema tan autónomo como sea posible y suministrar electricidad a más infraestructuras críticas", indicó Novachok. Sin embargo, la falta de fondos impide la compra de nuevas máquinas y tampoco está garantizada la provisión de gas suficiente en un contexto de ataques permanentes rusos a la infraestructura gasística. A esto se suma el riesgo de ataques más severos: "La barrera de hormigón puede proteger contra la metralla de los drones, pero no resiste a los misiles", advirtió el vicealcalde.

Stepan Kushnir, emprendedor del sector de la energía renovable que preside el Centro de Energía de Jmelnitski, declaró a EFE que el invierno pasado los cortes de luz se extendían entre 10 y 18 horas al día. Durante los apagones no pudo usar la resistencia eléctrica para cocinar en su apartamento, donde la temperatura era de 15 grados, aunque un acumulador le permitió seguir utilizando su portátil para trabajar y que su hijo viera dibujos. Los negocios locales y los vecinos se han ido adaptando con la reducción del consumo y con iniciativas colectivas consistentes en el uso de biomateriales para generar electricidad y combatir el frío, pero cambiar las grandes infraestructuras lleva más tiempo, subrayó.

Kushnir señaló que en grandes ciudades como Kiev la situación es aún más complicada, porque mientras Jmelnitski cuenta con una red de pequeñas infraestructuras, la capital depende de grandes plantas térmicas y eléctricas que Rusia puede hacer dejar de funcionar más fácilmente. Otro invierno de apagones es una perspectiva alarmante, reconoció: "No queremos pasar frío o que nuestros hijos enfermen. No es normal que algo así siga pasando". Pese a ello, afirmó que estos años de guerra han "preparado moralmente" a muchos ucranianos para lo que venga. "Coleccionamos acumuladores y esperamos que el mundo nos ayude a capear este invierno. Y quizá pronto podamos volver a una vida normal", remacha.

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