Macron, a seis meses de la elección: 400 detenidos y gasto por alumno 20% menor que en 2017
La protesta por el costo de vida desborda al Gobierno francés mientras el presupuesto educativo sube 17% pero la inflación lo licúa: menos plata real por estudiante.

Francia vivió el sábado una jornada de protestas contra el encarecimiento de la vida que dejó cerca de 400 detenidos, incendios en edificios públicos y choques entre policías y manifestantes en el centro de París y otras ciudades. La cifra de participantes es materia de disputa: las autoridades informaron 550.000 personas, según consignó la agencia EFE, mientras los organizadores hablaron de 800.000. La convocatoria, difundida en redes bajo el nombre "Amarillos y Jóvenes", reunió a chalecos amarillos, jóvenes, campesinos, profesores, activistas climáticos y jubilados.
El presidente Emmanuel Macron enfrenta el episodio a seis meses de la elección que definirá a su sucesor. El primer ministro Sébastien Lecornu sostuvo que "no nos dejaremos intimidar" y acusó al partido de izquierda radical La Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, de estar detrás de las protestas: "La extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas", afirmó en el mismo sentido la líder ultraderechista Marine Le Pen, que lidera los sondeos de la presidencial.
El detonante es el costo de vida, que según la crónica se expresa sobre todo en el alza del combustible desde el inicio de la guerra en Oriente Medio. "A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos", dijo Franck, un funcionario que se manifestó en Guéret, en el centro de Francia, junto a unas 300 personas.
Los incidentes se concentraron en puntos concretos: manifestantes prendieron fuego al edificio de la Oficina de Turismo de Lion; en Marsella y Lille accedieron a los ayuntamientos y en la primera derribaron un busto de Marianne, símbolo de la República; en el ayuntamiento de Limoges se declaró un incendio nocturno. En París, antes del inicio de la marcha oficial, la seguridad lanzó gases lacrimógenos y usó un cañón de agua en la plaza de la República, y hubo protestas no autorizadas en los Campos Elíseos, cerca del Louvre y en los alrededores del Palacio de Elíseo, con incendios de papeleras y autos y saqueos de comercios.
El economista Thomas Piketty aportó el dato económico de fondo en un artículo publicado el sábado en Le Monde: el gasto por estudiante en Francia cayó alrededor de un 20% desde 2017, cuando Macron llegó al Elíseo. El presupuesto de educación superior pasó de 13.300 millones de euros en 2017 a 15.500 millones en 2026, un alza del 17%, pero la inflación acumulada del 22% en el periodo implica una reducción en términos reales. A eso se suma que el número de estudiantes creció de 2,6 millones a más de tres millones, un 15% más, lo que redujo los recursos disponibles por alumno.
"Cientos de miles de jóvenes se esfuerzan para obtener el bachillerato, pero no se ha previsto nada para acogerlos en la educación superior", afirmó Piketty, director de Estudios de la EHESS y profesor de la Escuela de Economía de París. El movimiento recuerda a las protestas de los chalecos amarillos de 2018 y 2019 contra el alza de un impuesto al combustible. "Hace ocho años luchamos con todas nuestras fuerzas", recordó François Boulo, figura mediática de los chalecos amarillos. "Ahora la juventud ha irrumpido y nos ha devuelto la esperanza", agregó.
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