Lula y Bolsonaro pelean por el voto útil a una semana de la primera vuelta en Brasil
El presidente progresista y el senador ultraderechista, que juntos acaparan el 76 % de la intención de voto según Datafolha, buscan captar el apoyo del 17 % que respalda a los otros diez candidatos. Ninguno supera el 50 % en los sondeos.

A una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, el presidente progresista y el senador ultraderechista concentran sus actos, mensajes y discursos en la disputa por los votos de los candidatos minoritarios, con la intención de definir la Presidencia el próximo domingo y evitar el balotaje.
Según el último sondeo de la firma Datafolha, ambos candidatos acaparan el 76 % de la intención de voto, con 40 % y 36 % respectivamente, mientras el porcentaje de indecisos se redujo a solo el 2 % y un 5 % se declara decidido a votar en blanco. Los dos favoritos disputan así el voto del 17 % que apoya a los otros diez candidatos. Ni el presidente ni el senador superan el 50 % en ninguna encuesta, el porcentaje que necesitarían para ser elegidos sin balotaje, aunque los sondeos indican que tienen espacio para avanzar sobre los electores de los candidatos minoritarios, muchos de los cuales admiten estar en duda y pueden cambiar su voto a última hora.
El opositor tendría hipotéticamente más ventaja porque entre los minoritarios con mayor intención de voto destacan representantes de la derecha: el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado (4 %), el activista ultra Renan Santos (3 %) y el exgobernador de Minas Gerais Romeu Zema (1 %). Los electores del tercer favorito, el psiquiatra Augusto Cury (5 %), están en la mira tanto del presidente como del senador debido a que defiende ideas tanto de izquierda como de derecha.
Bolsonaro dejó clara su intención al publicar este domingo un mensaje en redes en el que, aprovechando el alto índice de desaprobación del presidente, pidió votos para "jubilar a Lula y libertar a Brasil. No deje para la segunda vuelta lo que puede resolver en la primera". El hijo mayor del expresidente viene defendiendo la necesidad de que la derecha se una desde la primera vuelta para evitar el balotaje, y el Partido Liberal intensificó en las redes la petición para que los electores antiLula, que llegan al 50 % del censo, anticipen en la primera vuelta el voto que le darían al senador en la segunda: "La hora es ahora. No lo dejes para después". En la búsqueda del mismo objetivo, concentra su campaña en los evangélicos, entre los que ya tiene apoyo mayoritario, en los habitantes de los estados más ricos (São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais), donde los sondeos lo muestran liderando, y en los electores de los otros candidatos de derecha o ultraderecha.
Por el lado oficialista, un dirigente del Partido de los Trabajadores alega que el presidente necesita el apoyo de parte del electorado que rechaza su Gobierno para derrotar al "fascismo" sin correr riesgos. En esa línea, el mandatario viene dándole prioridad en sus promesas electorales y discursos a medidas de interés de sectores entre los que tiene apoyo mayoritario, como las mujeres, los pobres, los mayores de 70 años y los habitantes del empobrecido nordeste de Brasil. En los últimos diez días anunció la prohibición de las apuestas deportivas por internet, una reivindicación de las mujeres, decretó un aumento de los subsidios que el Gobierno distribuye entre los más pobres y anunció un programa para renegociar con descuentos las deudas de las familias. También insiste en que los mayores de 70 años acudan a las urnas, para lo cual firmó un decreto que prevé que la votación funcione como prueba de supervivencia para los jubilados, pese a que no están obligados a votar.
La estrategia de luchar por una victoria en primera vuelta obedece principalmente a que los sondeos indican que la disputa será más dura en el eventual balotaje, donde la diferencia entre ambos candidatos es de solo dos puntos (47 % para Lula y 45 % para Bolsonaro). Lula también estaría en desventaja en una segunda vuelta porque no hay ningún candidato de izquierda competitivo que le pueda transferir votos. En las presidenciales de 2022, en las que venció por una mínima diferencia al expresidente, contó con los votos de dos aspirantes de izquierda y de centro que terminaron con elevadas votaciones en la primera vuelta: el laborista Ciro Gomes y la centrista Simone Tebet, a la que agradeció incluyéndola en su Gabinete ministerial.
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