Lula apuesta por movilizar a los más de 30 millones que no votaron
Miles de seguidores del presidente y candidato a la reelección participaron ayer en São Paulo en la "Marcha por la democracia", el acto más multitudinario de su campaña de cara a la segunda vuelta del 25 de octubre.

Miles de seguidores del presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, se manifestaron ayer en São Paulo para impulsar la remontada ante el ultraderechista Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral del 25 de octubre. La convocatoria, denominada "Marcha por la democracia", llenó la Avenida Paulista, en la mayor ciudad de Brasil, con personas vestidas de rojo, el color del Partido de los Trabajadores.
El acto, en un ambiente festivo, fue el mitin más multitudinario de la campaña desde que el líder progresista quedó segundo en la primera vuelta celebrada el domingo 4 de octubre, un resultado que ninguna encuesta pronosticaba y que el propio candidato calificó de "inesperado". Entre los asistentes se escucharon cánticos como "Olé, olé, olé, olá, Lula, Lulaaa" y "Fascistas, fascistas, no pasarán", a la espera de la llegada del presidente.
Al dirigirse a los presentes, Lula adoptó un tono optimista sobre sus opciones de victoria y llamó a movilizar a los más de 30 millones de brasileños que no acudieron a las urnas el domingo 4 de octubre, principalmente a las personas de edad avanzada. "Tenemos una responsabilidad muy grande; no podemos permitir que los ladrones vuelvan a gobernar este país", exclamó.
El mandatario recordó además que el Senado tiene previsto votar esta semana la reducción de la semana laboral, una medida que espera que energice su campaña y que ponga contra las cuerdas a Bolsonaro, quien tiene una agenda económica liberal.
Entre los asistentes, Margarida Porto, trabajadora metalúrgica jubilada y sindicalista como lo fue Lula, y su hermana Ana, ambas en la sesentena, apuntaron a los logros de Lula en la reducción de la pobreza y la ampliación de los beneficios para los trabajadores. "Nosotras no recibimos ayudas sociales, pero luchamos por los que sí", aseguraban a EFE las hermanas.
Cerca de ellas, Murilo de Oliveira, analista de datos de 24 años, cargaba cuatro carteles con soflamas como "Brasil es nuestro", uno de los lemas esgrimidos por Lula ante las presiones de los EEUU de Donald Trump. Preocupado por un posible retroceso de derechos para la comunidad LGTBI, confesó a EFE que esperaba un triunfo del presidente en primera vuelta, pero dijo confiar en la remontada por la mayor movilización de la izquierda y relató que convenció a su abuela, quien se había abstenido en la primera vuelta por estar harta de la polarización, para acudir a las urnas en dos semanas.
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