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Economía
3 de octubre de 2026 · 06:15 a. m.· Con información de ABC Color
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Los granos recuperan precios, pero el gasoíl y el guaraní absorben la mejora

Las cotizaciones de la soja, el trigo, el maíz y la canola suben entre un 10% y un 15%, aunque el encarecimiento del combustible y el fortalecimiento de la moneda local recortan el beneficio para los productores paraguayos.

Los precios internacionales de los principales granos que exporta Paraguay registran una recuperación de entre el 10% y el 15% según el producto, después de varios años de valores deprimidos. Sin embargo, esa mejora no se traduce de manera automática en mayor rentabilidad, debido al encarecimiento del gasoíl y al fortalecimiento del guaraní, según explicó Karsten Friedrichsen, expresidente y actual miembro de la comisión directiva de la Asociación de Productores de Soja, Cereales y Oleaginosas (APS).

El dirigente recordó que, tras los picos excepcionales de 2021 y 2022, los mercados internacionales se acomodaron en un escalón más bajo. Durante un largo período, la soja se movió para el productor paraguayo en una franja de entre US$ 270 y US$ 340 por tonelada, sostiene Friedrichsen. La causa estaba en la oferta: las buenas cosechas en los grandes países productores mantenían el mercado abastecido y las cotizaciones contenidas.

El escenario comenzó a cambiar hace dos o tres meses, según la misma fuente, a partir de condiciones climáticas adversas en Europa y Estados Unidos, con sequías y menores expectativas de producción en algunos cultivos. Friedrichsen estima que la recuperación promedia el 10% según el rubro, con algunos productos en torno al 15%. La soja se ubica en ese grupo y el trigo registró una recuperación similar en el mercado paraguayo. "El 15% que aumenta el producto de la venta se va a evaporar en el aumento del costo de producción", advirtió el directivo de la APS.

El principal factor de presión es el combustible. De acuerdo con Friedrichsen, el precio del gasoíl prácticamente se duplicó en dólares en Paraguay en el lapso de un año, con impacto en toda la cadena productiva: preparación del suelo, siembra, aplicaciones, cosecha, movimiento de granos y flete. A esa ecuación se suma el fortalecimiento del guaraní, que recorta el efecto de una suba expresada en dólares al momento de convertirla a moneda nacional, con mayor incidencia para quienes tienen costos relevantes en moneda local. Por eso, el desafío no pasa solo por vender más caro, sino por alcanzar una productividad suficiente para cubrir la estructura de costos y dejar margen. Más dólares por exportaciones no equivalen necesariamente a un ingreso proporcional en moneda local mientras el guaraní se mantenga fortalecido.

El mercado todavía no refleja el nuevo escenario en las estadísticas de exportación, según el dirigente. El productor que hoy cosecha y comercializa empieza a capturar las mejores condiciones, pero el efecto llegará de forma gradual a los registros de comercio exterior. Friedrichsen calcula que el impacto será visible con mayor claridad en los próximos 180 días, a medida que las nuevas cosechas y los contratos cerrados a mejores valores se incorporen a las cifras oficiales, y proyecta que Paraguay podría registrar un aumento de alrededor del 15% en los ingresos por exportaciones del agronegocio durante 2027, siempre que los precios internacionales se sostengan. El sector, sumando granos, harina y aceite de soja, carne y productos cárnicos, lácteos y otros bienes vinculados, representa cerca del 40% de las exportaciones paraguayas.

En medio de las tensiones de costos, Friedrichsen destacó un cambio positivo: el mercado interno de granos gana fluidez. Mientras en campañas anteriores una cosecha abundante de trigo podía quedar almacenada en cooperativas y silos sin compradores suficientes en Paraguay ni en Brasil, hoy el cereal se cosecha y se comercializa con mayor agilidad, lo que reduce el riesgo de acumular inventarios y da mayor previsibilidad al productor. El maíz aparece, en tanto, como el cultivo con más chances de ganar protagonismo por la expansión de las plantas de etanol, que generan demanda adicional y podrían derivar en un país que exporte menos maíz pero produzca más. La expectativa del sector es ampliar la superficie sembrada, sobre todo en la zafriña posterior a la soja, para abastecer a la demanda local. Si parte del área triguera migra al maíz, el trigo reduciría su superficie, pero encontraría mejores precios en el mercado local gracias a una mayor puja entre compradores.

El rumbo de los precios en los próximos meses dependerá en buena medida de Brasil y Argentina: si ambos enfrentan problemas de rendimiento por el clima, las cotizaciones podrían mantenerse firmes o subir; una cosecha abundante volvería a presionar los valores a la baja. Por ahora, el campo vuelve a vender a mejores precios después de varios años de valores deprimidos. Pero la recuperación de las cotizaciones no se traduce de forma automática en mayor rentabilidad. El costo del combustible, la fortaleza del guaraní y la productividad de cada lote definirán cuánto de esa mejora queda realmente dentro de la tranquera.

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