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28 de septiembre de 2026 · 10:18 a. m.· Con información de ABC Color
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León XIV: invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia es una profanación

El papa participó en Metz de un encuentro interreligioso y de un congreso sobre Europa, donde los firmantes del 'Llamamiento de Metz' instaron a reforzar el diálogo y la fraternidad ante el avance de las guerras y las desigualdades.

León XIV. Foto: Wikimedia Commons · León XIV

El papa León XIV afirmó que invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión constituye una profanación de ese nombre. Lo hizo durante su participación en un encuentro religioso y en un congreso sobre Europa realizado en Metz, ciudad a la que llegó proveniente de Lourdes.

La actividad tuvo lugar en el Centro de Congresos Robert Schuman. Metz fue escenario de una intensa batalla durante la II Guerra Mundial y es una ciudad de frontera vinculada a la vida de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea.

En ese marco, el pontífice escuchó el 'Llamamiento de Metz', una declaración conjunta firmada, entre otros, por representantes de la Iglesia ortodoxa y protestante, el gran rabino de Francia, Haim Korsia, el imán de la gran mezquita de París, Chems Eddine Hafiz, y el cardenal y arzobispo de Marsella, Jean-Marc Aveline.

En su discurso, León XIV animó a los líderes religiosos a testimoniar que, más allá de las fronteras, siempre es posible reencontrarse, establecer la amistad y construir la paz. Citando al papa Francisco y su encíclica 'Fratelli Tutti', sostuvo que "dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro". También señaló que el mundo necesita del "arte del encuentro" frente a "las antípodas de la agresividad y de la violencia", y pidió que las religiones apelen constantemente a "desarmar los corazones y las palabras".

El papa defendió además que las religiones "son las guardianas de la vida" y afirmó que "la grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana". Indicó que servir a la vida "significa envolverla en cuidados, presencia y ternura, sobre todo en la prueba, hasta el final", en un nuevo alegato contra la eutanasia. Cerró pidiendo que las religiones convivan "como hermanos y hermanas" y sean "artesanos de paz y testigos de una esperanza que no cese de crecer en nuestro mundo".

Los responsables de distintas confesiones instaron a reforzar el diálogo y la fraternidad ante el aumento de las guerras, la violencia y las desigualdades, así como frente a los cambios tecnológicos y ambientales que, según señalaron, están transformando las sociedades. La declaración, leída por turnos por todos los firmantes, sostiene que las religiones tienen una responsabilidad particular en la construcción de la paz, especialmente en Europa, y subraya que esta no puede limitarse a la ausencia de guerra, sino que requiere justicia, respeto a la dignidad humana, solidaridad entre pueblos y generaciones, y protección del medio ambiente. Los firmantes condenaron la discriminación, los discursos de odio y los ataques contra personas y lugares de culto por motivos de origen o religión, rechazaron el totalitarismo y advirtieron que ninguna religión o tradición espiritual puede ser utilizada para justificar la violencia o el odio.

El texto establece tres compromisos: mantener un diálogo interreligioso exigente, formar a las nuevas generaciones en el conocimiento mutuo de las distintas tradiciones y actuar conjuntamente, incluso en momentos de adversidad, para promover la justicia y la paz. Concluye con una llamada a convertir el 'Llamamiento de Metz' en una "brújula de esperanza".

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