La UE no cierra su presupuesto: Costa deberá buscar impuestos al CO2, al tabaco y a las apuestas
Se decide si defensa, la PAC y la cohesión se pagan con nuevos tributos europeos o con más aportes nacionales; el acuerdo que este año debía estar cerrado sigue abierto.

Cuatro horas de debate entre los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea no alcanzaron este jueves para acercar posiciones sobre el futuro Marco Financiero Plurianual (MFP). Las diferencias entre los socios, admitidas por varios líderes a su llegada a la cita, complican el pacto en 2026, según el artículo. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, queda encargado de buscar salidas: presentará un nuevo borrador presupuestario a las capitales en las próximas semanas y tiene previsto convocar a los líderes a una cumbre el 26 de noviembre en Bruselas, antes de intentar un acuerdo tres semanas después, ya en diciembre.
El nudo es el dinero. La búsqueda de "recursos propios" —impuestos que nutren las cuentas comunes— será "decisiva" para que los Estados no tengan que aumentar sus aportaciones, según las fuentes comunitarias citadas. Ese presupuesto debe financiar nuevas prioridades como defensa, competitividad o descarbonización sin abandonar políticas tradicionales como la PAC o la Cohesión. Sobre la mesa están las cinco propuestas de la Comisión Europea que, tras un año de negociaciones, no han conseguido apoyos entre las capitales.
El menú de posibles tributos incluye una parte de los ingresos del sistema de comercio de emisiones de CO2, impuestos sobre el tabaco, los residuos electrónicos y las empresas, y una parte de la recaudación del arancel climático del bloque. Costa pidió además considerar las ideas de la Eurocámara —una tasa sobre las multinacionales digitales e impuestos sobre criptoactivos y apuestas online— y la iniciativa griega de destinar a la UE parte de los ingresos de la futura venta del espectro 6G. Ni el texto de conclusiones ni las fuentes citadas precisan cuánto recaudaría cada figura.
La división es explícita. La propuesta presentada por Irlanda, con un recorte del 8 % frente a la propuesta original de la Comisión, no contentó ni al grupo que lidera Alemania, favorable a fuertes recortes, ni a la veintena de países que reclama mantener los fondos agrícolas y regionales, entre ellos España e Italia. Francia, que se ubica como punto de equilibrio, abogó por nuevos ingresos como única solución a la "ecuación financiera" y avisó de que no aceptará el nuevo presupuesto si no se incluyen.
El calendario electoral presiona la negociación: hay comicios en España este año y también en Francia, Italia, Polonia y Finlandia, algo que "por supuesto está en mente" de los líderes, según reconocen fuentes comunitarias. Aun así, el texto de conclusiones aprobado este jueves mantiene el objetivo: "Un acuerdo antes de que acabe 2026 permitiría la adopción de los actos legislativos en 2027", lo que se considera necesario para que la financiación llegue a los beneficiarios sin interrupciones en enero de 2028.
La estrategia de Costa se apoyará en tres líneas: mantener las contribuciones nacionales dentro de "límites razonables", dotar a las cuentas de "flexibilidad" ante crisis nuevas e inesperadas y encontrar nuevas fuentes de ingresos. El propio texto aprobado refleja que el acuerdo sigue siendo una meta y no un hecho: muchas capitales dudan de que se logre este año, mientras las cinco propuestas de la Comisión acumulan un año sin consenso.
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