La Berlinale cierra entre ausencias y rechazos por su silencio sobre Gaza
El presidente del jurado, Wim Wenders, afirmó en rueda de prensa que los cineastas deben estar "al margen de la política", en una edición marcada por la cancelación de participaciones y el rechazo de premios.

La Berlinale concluye hoy tras diez días de actividad, en una edición marcada por ausencias y gestos de rechazo de cineastas que reclaman al festival pronunciarse sobre el conflicto en Gaza. El presidente del jurado, Wim Wenders, sostuvo en rueda de prensa que los cineastas deben mantenerse "al margen de la política" y afirmó que el festival es "el contrapeso de la política, lo contrario de la política".
Las declaraciones contrastan con las que el propio realizador alemán formuló dos años antes en el mismo certamen, cuando señaló que "la Berlinale ha sido tradicionalmente el más político de los grandes festivales, y no va a dejar de serlo ahora, y no lo hará en el futuro".
Entre las ausencias de esta edición, la escritora Arundhati Roy canceló su participación en el festival, donde iba a presentar una película de la que es guionista, tras conocer las declaraciones de Wenders. La Cinematheque de El Cairo, por su parte, retiró de su programación la proyección de The dislocation of Amber, de Hussein Shariffe, y Sad Song of Touha, de Atteyat Al Abnoudy, y se retiró de la Berlinale en solidaridad con Palestina. En la gala de Cine por la Paz en Berlín, la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania rechazó el premio a su documental La voz de Hind Rajab (2025), que narra los últimos momentos de vida de una niña palestina asesinada por el Ejército de Israel en 2024 a los cinco años. Los cineastas Mohammed Alomda y Amjad Abu Alala también cancelaron su participación después de que la embajada alemana les negara la visa por "riesgo migratorio"; la dirección del festival les ofreció participar por videoconferencia.
El antecedente directo de estas tensiones se remonta a la edición de 2024, cuando el palestino Basel Adra y el israelí Yuval Abraham subieron al escenario a recibir sus premios por el documental No Other Land y pidieron al gobierno alemán que dejara de enviar armas a Israel. El alcalde de Berlín los llamó antisemitas, el senador de cultura de la ciudad los acusó de difundir propaganda antiisraelí y el ministro de Justicia insinuó consecuencias legales. Ya en su tierra, el codirector Hamdan Ballal fue golpeado por colonos israelíes y, según el relato recogido por ABC Color, el ejército interceptó la ambulancia que lo trasladaba, lo retuvo maniatado durante un día y posteriormente colonos israelíes asesinaron a tiros al palestino Odeh Hadalin, colaborador del documental.
A estas críticas se suman otros episodios mencionados en torno al festival: la investigación al cineasta hongkonés Jun Li por expresar solidaridad con Palestina, en la que la Berlinale cooperó con la policía, y la denuncia presentada por el propio festival contra un empleado, un joven inmigrante que perdió su permiso de residencia tras escribir "Desde el río hasta el mar" en un correo electrónico interno. Los colectivos Film Workers for Palestine y Strike Germany llevan años pidiendo a los artistas que se nieguen a participar en el certamen, y en esta edición circuló una carta abierta entre los participantes.
La Berlinale mantiene además un vínculo sostenido con el cine latinoamericano, reflejado en los Osos de Oro para la brasileña Tropa de élite (2008) y la peruana La teta asustada (2009), y en los Osos de Plata para la guatemalteca Ixcanul (2015), la paraguaya Las herederas (2018) y la dominicana Pepe (2024). En esta edición, cineastas paraguayos participaron del Berlinale Co-Production Market, el mismo espacio del que se retiraron los realizadores sudaneses tras la negativa de visa.
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