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Sociedad
18 de octubre de 2026 · 04:08 a. m.· Con información de ABC Color
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G. 100.000 por cabeza: la crecida del Paraná obliga a ganaderos de General Díaz a alquilar campos altos

La inundación golpea a pequeños productores de Ñeembucú que ya pagan entre G. 80.000 y G. 100.000 por cabeza para salvar su ganado, mientras la Municipalidad aguarda respuesta de la Gobernación y solicitó apoyo a la SEN.

Imagen de contexto, no corresponde a los hechos relatados · Quang Nguyen Vinh / Pexels

La crecida del río Paraná golpea la actividad productiva de General Díaz, distrito de Ñeembucú: los pequeños ganaderos deben trasladar sus animales a terrenos elevados y el alquiler de esos campos cuesta entre G. 80.000 y G. 100.000 por cabeza. A la ganadería se suman la olería, la producción de miel y los cultivos de sandía y batata, rubros que sostienen a numerosas familias de las comunidades ribereñas.

La secretaria municipal Johana Romero identificó a Puerto Itá y Campamento Cué como las comunidades más afectadas. Según las estimaciones del último censo de emergencia, de 2024, en Puerto Itá habría entre 22 y 30 familias damnificadas y en Campamento Cué entre 10 y 15. La propia funcionaria aclaró que se trata de números estimativos y que hace falta actualizar el relevamiento para saber con precisión cuántos damnificados hay.

La Junta Municipal ya declaró la emergencia distrital mediante una resolución aprobada en octubre. La Municipalidad, según Romero, facilita medios para que las familias salgan de sus viviendas y se trasladen a zonas más altas, sobre todo a casas de familiares en lugares seguros. Para el resto de la asistencia, el municipio mantiene contacto con la Gobernación de Ñeembucú y aguarda una respuesta, y además solicitó apoyo a la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN).

Romero advirtió que las consecuencias van más allá de las familias que abandonan sus hogares: si la inundación se prolonga, podría ocasionar serias dificultades económicas para los trabajadores del campo, en un distrito con fuerte actividad productiva.

El antecedente que la zona recuerda es la gran crecida de 1983, cuando las aguas llegaron hasta el área urbana de General Díaz. El poblador Lucas Paredes, de la compañía Potrerito, manifestó su preocupación por el aumento del nivel del Paraná y por la posibilidad de que el agua alcance otra vez el casco urbano. Los vecinos de Potrerito y Puerto Itá relataron durante un recorrido las dificultades que ya enfrentan y pidieron asistencia a las autoridades.

A ese cuadro se suma un riesgo sanitario: Romero pidió a los pobladores comunicar cualquier emergencia al centro de operaciones de la Municipalidad, en especial si necesitan atención médica, ante la posible presencia de víboras y otros animales ponzoñosos que suelen desplazarse hacia zonas habitadas durante las inundaciones.

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