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Política
19 de septiembre de 2026 · 11:14 a. m.· Con información de La Nación
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El coloradismo plantea un debate sobre el modelo de desarrollo, la educación y la soberanía

En un texto publicado en La Nación, el partido sostiene que debe ensanchar su base social y popular y fija ejes de discusión: educación, energía, protección social, política tecnológica y revisión del sistema tributario.

Sala partidaria vacía con micrófonos y documentos, contexto del debate colorado sobre educación y desarrollo.. Ilustración generada por inteligencia artificial, no es una fotografía de los hechos

El coloradismo se presenta como "el intérprete por excelencia del sentir nacional y popular" en un texto publicado en La Nación, en el que repasa su historia —la reconstrucción tras la guerra de la Triple Alianza, la modernización del país, la lucha por el voto de la mujer, la defensa de los derechos laborales y la consolidación de un orden económico y fiscal en el siglo XXI— y plantea discutir "qué Paraguay queremos para las próximas décadas".

El artículo afirma que, en democracia, el partido construyó mayorías "cuando tuvo organización y figuras competitivas" y sostiene que el desafío actual es seguir siendo ese intérprete, ensanchar su base social y popular y enfrentar "los experimentos políticos que acechan al continente". Se define como "el partido del orden y de la incorporación social", en contraste con formaciones de "élites iluminadas" sin otra base que sus espacios de circulación.

El texto plantea una serie de interrogantes sobre el crecimiento: por qué la percepción del éxito económico no coincide con el juicio ciudadano sobre su realidad, cuánto empleo crea el crecimiento, qué movilidad produce, qué capacidades nacionales deja y cuánto contribuye cada política pública a aumentar la cohesión social. Menciona además la sustentabilidad del consenso que, desde 2003, permitió crecer con estabilidad.

Como ejes de discusión, propone un programa claro sobre el futuro energético, el financiamiento de la salud, la educación de calidad y el empleo digno, con una agenda de corto, mediano y largo plazo. Sobre educación, señala que no es una cuestión sectorial porque atraviesa la economía, la estructura social, la productividad y la convivencia democrática, y requiere "una óptica de Estado desde la primera infancia hasta la educación superior". Añade que los déficits acompañan al estudiante y derivan en fracaso o deserción, y propone devolver autoridad al docente y rehacer su formación.

En materia social, el artículo reconoce que el crecimiento de las últimas décadas redujo la pobreza, pero advierte que una enfermedad, el desempleo, la vejez o una discapacidad pueden devolver a una familia al punto de partida. Frente a eso plantea una protección social sustentable, capaz de ordenar programas, evitar superposiciones, fortalecer la atención primaria, garantizar medicamentos esenciales y construir un financiamiento duradero.

La posición geopolítica, indica, parte de "una irrenunciable óptica soberanista ante las agendas globales" y de la defensa de las tradiciones. Sostiene que defender el territorio significa custodiar fronteras, tierra, agua, energía, lengua, memoria y capacidad de decisión, y que esa defensa alcanza hoy al espacio digital: no limitarse a comprar plataformas, importar soluciones cerradas y entregar datos "mientras llamamos 'modernización' a la dependencia". En ese marco menciona la necesidad de capacidad en software, inteligencia artificial, ciberseguridad y centros de cómputo.

Sobre energía, el texto afirma que soberanía y desarrollo son inseparables y que corresponde decidir cuánto invertir en transmisión y nueva generación, qué industrias atraer y qué actividades merecen una ventaja energética. Cuestiona en particular el negocio de las criptomonedas porque, sostiene, consume enormes volúmenes de energía, crea pocos empleos y deja encadenamientos limitados. También aboga por un Estado activo pero "más ágil y veloz", y por revisar el sistema tributario: preservar incentivos a la inversión productiva, el empleo y la tecnología, aunque ninguna exención debe convertirse en patrimonio adquirido, ya que cada beneficio debe justificar su finalidad, inversión y duración. El texto cierra con un llamado a las nuevas generaciones de colorados y coloradas a "militar, convencer, debatir y avanzar".

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