Brasil define su rumbo en las urnas con Lula y Bolsonaro en empate técnico
El resultado de los comicios definirá el mapa político de Latinoamérica en el tramo final del mandato de Donald Trump, tras una campaña marcada por noticias falsas, insultos y escándalos de corrupción.

Brasil acude este domingo a las urnas para elegir presidente en unos comicios en los que Lula da Silva y Bolsonaro llegan en empate técnico en intención de voto, según las encuestas. El resultado, según el material difundido, dará forma definitiva al mapa político de Latinoamérica de cara al tramo final del mandato del republicano Donald Trump en Estados Unidos.
Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo. Ante los embates de Trump, el líder del Partido de los Trabajadores optó por subir el volumen de su discurso soberanista, con el que rechaza las injerencias extranjeras. "Brasil no cabe en el patio trasero de nadie", dijo días atrás en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que fue su décima intervención ante jefes de Estado.
Al día siguiente, Bolsonaro prometió que si gana los comicios se sumará al Escudo de las Américas, iniciativa de seguridad impulsada por Estados Unidos en la que ya participan mandatarios latinoamericanos como el argentino Javier Milei, el paraguayo Santiago Peña y el chileno José Antonio Kast. El candidato, un abogado de 45 años, es hijo de Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de cárcel por un intento de golpe de Estado, y mantiene vivo el apellido en la política. Lula le dejó saber que no lo considera un rival a su altura y este jueves afirmó en una entrevista que Bolsonaro hijo "no tiene pasado, no tiene presente y no tiene futuro".
La campaña electoral se alejó de las propuestas y quedó atrapada, de ambos lados, en noticias falsas, insultos, artimañas y escándalos de corrupción. El que más hondo caló fue el del Banco Master, el mayor fraude financiero del país, cuyo dueño, Daniel Vorcaro, tejió una red de influencias en los Tres Poderes y en ambos lados de la grieta política.
Bolsonaro parecía verse más afectado por haberle pedido a Vorcaro, a quien en principio afirmó desconocer, unos 12 millones de dólares (unos 10 millones de euros), supuestamente para financiar una película biográfica sobre su padre. Lula no se ha visto personalmente salpicado, pero le afectó públicamente la relación de proximidad entre el banquero y el magistrado Alexandre de Moraes, uno de sus aliados y quien abanderó la condena contra Jair Bolsonaro.
Incluso con las diferencias evidentes entre ambos, las encuestas no consiguen salir del empate técnico en intención de voto, y también están empatados en la tasa de rechazo, que en algunos sondeos supera el 50 %, lo que deja un margen casi nulo de crecimiento directo a costa del rival. Ese escenario neutralizó las posibilidades de las terceras vías, como el psiquiatra y escritor Augusto Cury, que a finales de agosto llegó al 11 % en una encuesta, o el contestatario ultraderechista Renan Santos.
Eso llevó a que, en sus últimas apariciones públicas, tanto Lula como Bolsonaro convergieran en una misma estrategia: apelar al voto útil. Flávio Bolsonaro se enfocó en captar a votantes de otras fuerzas, a los que llamó a dar un voto "inteligente", argumentando que es el único capaz de vencer a Lula en las urnas. El mandatario, por su parte, centró sus discursos en disminuir la abstención, históricamente alta: en la primera vuelta de 2022 no se presentó el 21 % de los electores habilitados. La campaña lanzó además una batería de contenidos dirigida a los adultos mayores de 70 años, que no están obligados a votar, representan más del 10 % de los electores aptos para comparecer este domingo y entre quienes Lula acarrea una ventaja respecto a su rival.
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