Benigno López respalda la integración entre IPS y Salud Pública y propone reglas vinculantes para evitar la "suma de dos ineficiencias"
El exministro de Economía y expresidente del IPS afirma que los dos sistemas de salud ya no funcionan por separado y plantea compensaciones automáticas, cruce de datos y un fondo que siga al paciente, como en Uruguay y Costa Rica.

El exministro de Economía y expresidente del Instituto de Previsión Social (IPS), Benigno López, respaldó la integración de los servicios médicos del Ministerio de Salud Pública y del IPS, y propuso un marco legal vinculante para que el proceso no derive en una "suma de dos ineficiencias". Lo hizo en una entrevista con ABC, en la que analizó la situación de ambas instituciones y advirtió que mantener esquemas separados ya no es viable.
El anuncio de la integración fue realizado este mes por el ministro de Salud, Isaías Fretes, y el presidente del IPS, Delis León. La iniciativa, de la que ya se había hablado en enero, apunta a fortalecer la cooperación que ambas instituciones mantienen en medicamentos, insumos, recursos humanos y atención en salud. Sin embargo, el anuncio generó críticas de un sector de la población: pacientes con cáncer señalan que, pese al acuerdo, cuando asegurados del IPS acuden a buscar medicamentos al Instituto Nacional del Cáncer suelen recibir negativas. En Ayolas, Misiones, donde hace años se fusionaron los servicios del IPS y del Ministerio de Salud en un mismo hospital, pacientes y asegurados afirman que la atención médica y la provisión de medicinas están lejos de ser óptimas.
Para López, la coexistencia de hospitales del IPS y del Ministerio de Salud Pública representa un modelo administrativo insostenible, con estructuras edilicias paralelas, presupuestos desbordados, el mismo personal médico dividido entre ambas instituciones y las mismas carencias en insumos y medicamentos. "Separados, ya no funcionan. Por qué no vemos una forma diferente, que funcionó en otros países, como Uruguay", planteó. Y añadió: "Una población de 6.500.000 personas no puede convivir con dos sistemas de salud donde los dos son ineficientes". El exministro señaló además que el volumen de inversión acumulado es prácticamente equivalente en ambas cajas presupuestarias y que en el interior del país las sedes de ambas instituciones están muy próximas, en algunos casos casi enfrente.
El exministro también se refirió al costo financiero del modelo actual. Recordó que la deuda acumulada de Salud Pública con proveedores farmacéuticos supera los US$ 1.200 millones, a lo que se suma un saldo histórico pendiente de más de US$ 70 millones que la cartera sanitaria mantiene con la previsional desde la pandemia del Covid-19. Según su análisis, el intento de sostener esquemas asistenciales separados generó pasivos que amenazan la sostenibilidad macroeconómica.
Ante los cuestionamientos surgidos tras la experiencia del hospital integrado de Ayolas, López sostuvo que levantar los convenios implicaría volver al punto de partida. "Si se cae el acuerdo de integración, vamos a tener que hacer un nuevo hospital y un nuevo gasto, cuando ese hospital, con sus luces y sus sombras, fortaleció la infraestructura para la gente del lugar", explicó. Su premisa, según sus palabras, es "hacer más con lo mismo". Para evitar que los fondos de los asegurados subsidien al sistema público sin retribución, propuso establecer por escrito tres reglas obligatorias en los convenios, entre ellas mecanismos automáticos de compensación mediante herramientas tecnológicas y cruce de datos. "Vos vas a entrar con tu carnet de IPS y vas a tener el tratamiento que tenés que tener. El Ministerio de Salud y el IPS compensan y pagan las diferencias electrónicamente", ilustró.
López mencionó que el ahorro generado al unificar infraestructura y evitar compras superfluas permitiría redirigir recursos hacia medicamentos complejos y el financiamiento de fondos para enfermedades catastróficas como el FONARESS (Fondo Nacional de Recursos Solidarios para la Salud). Como referencia regional citó los casos de Uruguay, donde la creación de un fondo nacional único en 2007 permitió que los recursos sigan al paciente, y de Costa Rica, que transfirió la atención primaria a la Caja Costarricense de Seguro Social y concentró la rectoría normativa en el Ministerio de Salud. "Uruguay y Costa Rica demostraron que la integración funciona cuando está bien diseñada y financiada. La diferencia con nuestro caso no es la idea de integrar, sino la calidad de las reglas", remarcó. Finalmente, advirtió que sin una reforma estructural sustentada en reglas claras la alternativa será seguir aumentando la presión fiscal sin resolver la crisis sanitaria.
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